sábado, 18 de octubre de 2014

TERTULIA GASTRONÓMICA ATENEO DE CÁDIZ - 29 DE OCTUBBRE.


Queridos ateneístas y amigos:

El pasado día 9 se celebró la Solemne apertura del Curso Académico 2014-2015, que da paso a una nueva temporada de la programación del Ateneo de Cádiz, en la cual están incluidas las tertulias gastronómicas.

Este primer encuentro, tendrá lugar el miércoles día 29 de octubre a las 19:00 horas,  y se celebrará en la sede de la calle Ancha nº 20.

Foto del blog Jerez de Cine-Sobre el Autor 

Hemos pensado comenzar  con una exposición dedicada al Jerez, en este año especial que la ciudad jerezana ejerce como “Ciudad Europea del Vino”. Para ello, contamos con un invitado de excepción,  el académico de la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras, presidente del Cine-Club Popular y prestigioso investigador de los vinos del marco del Jerez, José Luis Jiménez García. Nos ofrecerá la conferencia El Jerez: Un vino con etiqueta.

Conociendo su experiencia y capacidad de comunicación, estamos convencidos que será un placer escucharle. Al final, como es habitual, abriremos un coloquio donde podemos participar todos con preguntas o aportaciones.

Estáis todos invitados, os esperamos.

Afectuosos saludos, 

   María Luisa Ucero Manzano
                                                             Coordinadora Tertulias Gastronómicas
     Ateneo de Cádiz

lunes, 13 de octubre de 2014

ALCALÁ DE LOS GAZULES ( I PARTE)



Visitar los pueblos de la provincia gaditana siempre es una delicia pero cuando tenemos la oportunidad de recorrerlos acompañados de algunos de sus vecinos, el grado de satisfacción es superlativo. Pues sí, esa sensación es la que se nos quedó después de pasar un intenso fin de semana en Alcalá de los Gazules, gracias a la extraordinaria organización de Ana Salazar Sánchez, quien nos tenía preparado un estupendo itinerario, dejándonos una completa visión sobre historia, costumbres, tradiciones y naturaleza, sin faltar los paseos por sus calles, visitas a monumentos y por supuesto, disfrutar de la gastronomía alcalaína. Ana también se hizo acompañar de amigos personales, con un denominador común, el conocimiento y cariño a esta tierra, y que no dudaron ser guías ocasionales. Un auténtico lujo para el grupo. 
 

El sábado por la mañana empezamos con la visita al Santuario de Nuestra Señora de los Santos, allí además de Ana nos esperaba Inmaculada Almagro Sánchez, nuestra particular cicerone en éste y otro lugar que contaremos más adelante. Sus dotes de docente hicieron que nos deleitara con sus explicaciones. 
 

 El santuario está situado a unos cinco kilómetros de la localidad, al parecer tiene su origen en el siglo XIV. Según la tradición sus principios se relacionan con el levantamiento de una Cruz, llamada la Cruz del Humilladero, tras la celebración de la batalla de Pagana o Patrite, en el llano de la Pelea.

Liberado del asedio islámico, ejército y pueblo, oraron invocando al trisagio: Sanctus, Sanctus, Sanctus. Posteriormente, es probable que el lugar fuese visitado para dar gracias en recuerdo de la antigua victoria y rogar ante las adversidades. Más tarde se construiría la ermita venerándose a la Virgen, con la advocación popularizada de la Virgen de los Santos. La imagen tiene origen desconocido, hay versiones que apuntan a que proviene de la parroquia local y otra que fue donada por dos caminantes desconocidos.  

Los devotos asiduamente acuden al lugar para pedir y dar gracias por los favores recibidos. Las ofrendas suelen ser pinturas realizadas por los propios devotos o encargadas a personas del pueblo, son una muestra de los sucesos acaecidos en la localidad en distintas épocas, teniendo constancia de ellos desde 1758. Los exvotos se muestran colgados en las paredes del santuario, como testimonio del cumplimiento de la petición realizada. El edificio cuenta con un alegre patio, donde se ubican una serie de habitaciones que durante la romería y días dedicados a la Señora,  son ocupadas por hermanos y devotos para las celebraciones. Debido a la gran demanda, la Hermandad en 1948 acuerda subastar mediante limosnas las concesiones de los cuartos, en la actualidad se continua haciendo aunque con algunas modificaciones.  
Al concluir la visita nos trasladamos al Polígono Industrial La Palmosa, allí se ubica la fábrica El Gazul, donde se elaboran diferentes tipos de quesos con leche de cabra, ligados con la agricultura ecológica para la obtención de productos de calidad, sanos y sabrosos.
Nos esperaba el maestro quesero y gerente de la empresa, Jorge Puerto, quien nos provisionó del vestuario apropiado: bata, gorro, fundas para los zapatos y mascarilla para ir correctamente equipados durante nuestra estancia en las instalaciones.


Luego nos iría explicando el proceso de elaboración desde la llegada de la leche, pasando por las distintas fases y hasta que quedan aptos para su consumo. El ajuste de las temperaturas apropiadas para la acidificación de las bacterias ácidos lácticas, el cuajo preciso por cada litro de leche,  la separación de la cuajada y el suero, el reposo,  el prensado, el sazonado en salmuera y la maduración, son pasos muy cuidados porque contribuyen directamente a la obtención de la calidad del queso.    


Una vez separada la cuajada del suero, se pasa a un molde y se somete al prensado manual, cumpliendo en todo momento unas extraordinarias medidas higiénicas sanitarias. Después se invierte el queso en el molde para que la superficie quede lisa y con aspecto agradable.  

A continuación pasan a un lugar fresco y protegido para obtener la maduración y adquirir su sabor tradicional. Aunque los ingredientes siempre son los mismos: leche de cabra pasteurizada, fermentos lácteos, calcio, cuajo y sal, el sabor varía en función del tiempo de maduración. También la utilización de otros ingredientes en el proceso como: aceite, manteca de cerdo, romero, pimentón, etc., aportan matices diferentes.
Y llegó la hora de catar las distintas variedades de quesos El Gazul: semicurado con una maduración entre 45 y 70 días;  curado con una maduración superior a tres meses y un mes sumergido en aceite virgen oliva extra; curado con manteca de cerdo ibérico que se comercializa bajo la etiqueta “Montes de Alcalá” artesano de producción ecológica; queso original de la casa, curado y envejecido en “Solera 1847”, el oloroso dulce de González Byass, y otro de sus singulares quesos, el rulo de pasta blanda y algas.


Al finalizar la degustación de estos buenos quesos, nos dirigimos tras la huella  de uno de los personajes ilustres de Alcalá de los Gazules e hijo predilecto de la ciudad: Pedro Sainz de Andino. Para instruirnos sobre el insigne jurista, contamos con la intervención de otro excepcional “guía”, Juan José Mostazo Gómez, conocedor de la trayectoria del célebre alcalaíno. Empezamos en el patio de la Iglesia de Ntra. Sra. de la  Victoria, antiguo Convento de frailes de la Orden de los Mínimos, donde de  niño, Pedro Andino, cursó sus primeros estudios.

Se da la circunstancia que todos los años en este patio, el domingo anterior a la Romería de la Virgen de los Santos, se celebra la subasta de los cuartos del Santuario, que hermanos y devotos utilizan en los días dedicados a la Virgen: Romería, 12 de septiembre y fecha de la Octava. 
Pedro Andino y Álvarez nació en la localidad gaditana el 11 de noviembre de 1786. Como referimos anteriormente estuvo escolarizado en Alcalá de los Gazules hasta que se traslada a Cádiz al colegio de los Jesuitas y más tarde iría a la Universidad de Sevilla, donde se doctoró en Leyes. Ejerció como abogado de los Reales Consejos del Ilustre Colegio de Sevilla.
Juan José Mostazo nos condujo al Ayuntamiento de la localidad, para que viéramos un retrato del Jurista y allí continuó detallándonos aspectos de su vida. En 1825 recorre el Valle de Tobalina en Burgos con el fin de recopilar datos genealógicos para su expediente de ingreso como Caballero de la Real Orden. Entonces es cuando adopta el apellido completo de su bisabuelo paterno y pasa a llamarse Pedro Sainz de Andino y Álvarez. Publicó dos obras primordiales: Elementos de elocuencia forense y Código de Comercio, decretado, sancionado y promulgado por Fernando VII en Mayo de 1829. A él también se debe el Reglamento del Banco Español de San Fernando y la Ley de Bolsas. Fue responsable jurídico de la creación de la Bolsa de Madrid y designado Senador vitalicio del Consejo Real.


Recibió distintos reconocimiento por su labor legislativa, entre ellos se le otorgó las grandes cruces de Carlos III y de  Isabel la católica.. En 1863 falleció a los 77 años en Madrid.

El Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules con motivo del bicentenario de su nacimiento le nombró hijo predilecto de la ciudad, además se colocó una placa conmemorativa en su casa natal. El final de la historia fue narrada delante del busto erigido en su honor en la céntrica Plaza Alameda de la Cruz.




La hora del almuerzo había llegado y en la misma plaza un bar para tapear, Casa Dominguito. Ana había reservado para el grupo y los dueños Paqui y Diego habían preparado unas cazuelitas para que probáramos recetas de la cocina tradicional alcalaína.


El primer lance “Sopas Cocías” acompañadas con un rabanito. ¡Qué hubiese de las generaciones anteriores sin el pan! Me trajo recuerdos entrañables de cuando cambiaba impresiones con las mujeres y hombres de los pueblos, sobre sus distintas formas de preparar recetas siendo el pan el elemento principal, las variantes según los ingredientes, los distintos nombres que recibían los platos… conocimientos que compartí en el libro Cádiz, una provincia para comérsela. Estas comidas dejan entrever el pasado más reciente de nuestra tierra. Una cocina campesina, energética y preparada en muchas ocasiones  por los propios pastores. Lo mejor de todo es que se pueda degustar en nuestros pueblos.  

Luego llegarían otros platos de siempre: “Asadura cocinada con manteca de cerdo”, en esta receta se acompaña el hígado con riñones y lengua troceados; “Sangre de pollo en tomate”, “Carrillera de cerdo Ibérico en salsa” y unos “Calamares en salsa americana”, hechos con el toque personal de Paqui.

El dulce final vino con dos postres caseros: “Mousse de limón” y “Flan de chocolate”.

Después de comer, nada mejor que dar un paseo y disfrutar de una ciudad dotada de los rasgos distintivos de las tierras del sur;  la arquitectura, el trazado y desnivel de sus calles, las alegres plazas, su singular luz… confluyen en esta localidad situada en el centro de la provincia gaditana.

En uno de sus rincones, concretamente en el Callejón Bernardino, se sitúa uno de esos cálidos lugares que recuerdan la repostería de la niñez, el Horno de Luna. Encarna Fernández Luna, pertenece a la cuarta generación familiar y continuadora de la tradición que inició sus bisabuelos, hace más de cien años.
 
La maestra repostera nos mostró el obrador y el horno, todo pequeño pero con el encanto de lo artesanal. Tuvo la gentileza de mostrarnos como prepara sus exquisitas “Tortas de Pellizcos”, elaboradas con masa de pan, matalahúva, azúcar y aceite. La mitad de la masa se coloca en papel de horno, añadiéndole el relleno que puede ser de chocolate o cabello de ángel, se coloca la otra parte de masa y se cierra ayudada de los dedos, dándoles uno pellizcos, de ahí el nombre que recibe. Se les echa un poco de azúcar por encima y se hornean.  Para diferenciarlas les coloca unas bolitas de chocolate a la que lleva ese relleno.

En el Horno de Luna se sigue haciendo el pan de siempre, aquí llamado “cateto”, hecho con harina de trigo duro que le da un color más oscuro. También hacen unos singulares molletes, que se espolvorean con matalahúva. Pero en su horno de leña se elaboran además otras especialidades manteniendo las fórmulas primitivas como son los merengues o suspiros, las tortas de manteca, llamadas también mantecados, roscos y magdalenas. Pero  también se asan boniatos en temporada y algunas preparaciones que llevan  las vecinas y que Encarna no tiene inconveniente darle el punto de cocción en su horno de leña.  

Sobre las ocho de la tarde nos dispusimos a trasladarnos a pleno Parque Natural de los Alcornocales, con el fin de presenciar uno de los acontecimientos del otoño, la berrea del ciervo. Un nuevo guía nos acompaña en nuestra andanza por el monte, Juan Hita, conocedor de todo lo relacionado con el campo y cuanto se mueve en él.  Cuando llegamos chispeaba un poco, pero ello no impidió que nos adentráramos en plena naturaleza.  



La berrea comienza con los bramidos de los ciervos, conocidos en la zona como venados, y continúa con la batalla en la que chocan sus astas, es el rito de lucha para perpetuar la especie. El sonido se escucha en varios kilómetros, en particular por la mañana temprano y al atardecer.  

Solo pudimos ver brevemente a un corzo que pasó entre la vegetación, aunque sí oímos algún que otro berrido de ciervos. De todas formas disfrutamos de las hermosas vistas del Parque. Y hasta aquí este completo sábado, lleno de actividades, aún nos queda contar como fue el domingo,  pero lo contaremos próximamente en otro capítulo. 


jueves, 25 de septiembre de 2014

EL LICOR DE LAS ENDRINAS, PACHARÁN CASERO

 
Despidiendo el verano llega la temporada de las endrinas, un motivo más que suficiente para comenzar las rutas por la Sierra de Grazalema. La temperatura es muy buena, ni frío ni calor, esto facilita bastante el paseo. Nos calzamos unas deportivas adecuadas y a disfrutar del camino.  
 
Acebuches, alcornoques, quejigos y gran cantidad de arbustos, nos encontramos al paso, pero también algún que otro pinsapo, auténtica reliquia botánica, sobreviviente de la última glaciación hace 15.000 años, y una de las especies más admirada de la zona.
 
 
Sobre las cimas de la sierra es fácil ver a los buitres leonados, y con un poco de suerte, avistar alguna cabra montés. 

El paseo se hace corto, encontramos pronto los endrinos (Prunus spinosa) y nos disponemos a coger una pequeña cantidad de sus frutos. Este arbusto es de la familia de las rosáceas al igual que la zarzamora, debiendo tener un poco de cuidado al recolectar las bayas para no arañarnos demasiado, sus ramas suelen estar enmarañadas y son espinosas.
La drupa es pequeña, redonda, azulada con un matiz violáceo casi negro. Su sabor es amargo y áspero, pero que una vez maceradas aportan al licor su sabor característico. De vuelta a casa procedemos a elaborar nuestro pacharán casero, en este caso siguiendo las pautas de los vecinos de Grazalema.  

 

Los ingredientes que hemos empleado son:

Aguardiente anisado (lo venden en el pueblo específicamente para hacer el pacharán)
Endrinas (también llamadas Bruños)
Rama de canela
Granos de café
Clavos
(Debemos tener en cuenta que las especias y el café, le darán color y aroma, procurando no encubrir el sabor de las endrinas, por lo tanto es mejor echarle poca cantidad: unos granos de café y unos cuantos clavos. La cantidad de endrinas puede oscilar entre 125 gr. y 250 gr. por litro de aguardiente )

También está la opción de cambiar las especias, incluso prescindir de ellas y del café.
 
El pacharán o patxaran en euskera, es conocido y bebido en Navarra desde la Edad Media. En la actualidad, según la Denominación de Origen, debe hacerse con una cantidad determinada de endrinas, de alcohol etílico, de azúcar, permitiéndose únicamente el uso del aceite esencial de anís verde (Pimpinella anisum) y/o anís estrellado (Illicium verum), agua potable desmineralizada con el objeto de ajustar la graduación y mantenerlo en maceración de uno  a ocho meses.
 
También está la afición de hacerlo en casa, esto genera que con escasos ingredientes haya multitud de fórmulas. Pueden resultar parecidas pero con matices que los diferencian a uno de otros, debido a factores como: el lugar de recolección de las endrinas, el punto de maduración, el empleo de anís seco, semidulce, dulce, en las proporciones de las mezclas, el uso de aguardiente anisado característico de las regiones de Navarra y Aragón, el empleo de ingredientes opcionales o simplemente en ligeras variaciones de las cantidades utilizadas.
 

Vamos a prepararlo:

En primer lugar lavamos las endrinas con delicadeza para no romper los frutos. Escurrimos muy bien, si hiciera falta secamos con papel de cocina o con un paño limpio. Tendremos preparado un recipiente de cristal, limpio y seco, donde vertemos las endrinas, a continuación la canela en rama, los granos de café, los clavos y el anisado que hemos comprado o preparado. Cerrar bien y dejar macerar en un lugar fresco y con poca luz, nosotros los tenemos lo que dura nuestra paciencia y el pacharán del año anterior, entre tres y seis meses.  De vez en cuando, movemos el recipiente para que las endrinas se desplacen y la maceración sea uniforme.


Cuando decidimos que es el momento de disfrutar del pacharán, filtramos para eliminar cualquier resto y vertemos la bebida en botellas, que intentaremos dure hasta la próxima temporada.  


Es bueno saber que el pacharán es un licor que no mejora después de haber terminado el proceso de maceración y ha sido embotellado, por lo que no se debe guardar mucho tiempo. Resulta muy agradable tomarlo frío, entre tres y siete grados. Se puede servir en vaso largo, ancho, en copa, con o sin hielo, con frecuencia optamos por un chupito para rematar una buena comida, que previamente hemos colocado en el congelador con una chispa de agua, formándose una leve plaquita de hielo.

 ¡Salud!

 

viernes, 19 de septiembre de 2014

POTAJE DE HABICHUELAS "HINCHONAS" DE GRAZALEMA

Un grupo de grazalemeños tienen un interesante blog sobre la cultura del pueblo, se puede visitar en www.raicesdegrazalema.wordpress.com y uno de los gestores, concretamente Diego Martínez Salas, se ha puesto en contacto con nosotros, comentándonos que le gustaría publicar nuestra receta de las habichuelas “hinchonas”.
La respuesta no puede ser nada más que afirmativa, pues ya sabéis algunos la predilección que siento, en particular, por este hermoso paraje, al que quiero como propio, donde me refugio para escribir, descansar y mil cosas más. Grazalema es el PUEBLO, y lo escribo con mayúsculas porque sus gentes se merecen esa consideración, donde me acogieron como vecina ocasional, donde sus habitantes pusieron sus conocimientos a mi alcance cuando estuve escribiendo Cádiz, una provincia para comérsela, donde me mostraron su cariño cuando realicé el Pregón de sus Fiestas Mayores 2011 y donde tengo un ramillete de amigos que forman parte de mi familia serrana.
 ¡Pues claro, Diego, que puedes publicar la receta! Es más, hemos pensado que para que tengáis el paso a paso, editarla en nuestro blog y así la podáis usar según vuestras preferencias. 



Ahora es el momento, ya han llegado a nuestra manos las habichuelas “hinchonas”, como las llamamos aquí en Grazalema. Este peculiar nombre se les da porque tienen mayor volumen, así frescas que cuando se dejan secar. Es decir, están más hinchadas.  
Los ingredientes que hemos empleado son:
1 kg. de habichuelas frescas o "hinchonas" de Grazalema
1 Tomate maduro
1 Cebolla grande
1 Pimiento
1 Cabeza de ajo
1 Buena penca de apio

1 Cucharada de pimentón dulce
1 Vaso mediano de Aceite de Oliva Virgen Extra de la Sierra

   Un puñadito de guisantes (opcional)
   Chorizos serranos (al gusto)
   Sal

Vamos a prepararlas:
Este tipo de legumbres al ser frescas no hace falta ponerlas en remojo, solo lavarlas con agua para eliminar los restos que pudieran quedar de haberlas desgranado. Una vez limpias las habichuelas, las ponemos directamente en la olla con agua suficiente hasta que las cubran y a fuego fuerte. Cuando empiecen a hervir, aprovechamos para quitar la espuma que suele salir de las propias habichuelas, y agregamos dos o tres veces agua fría para romper el hervor, lo que en término casero llamamos “asustarlas”, esto lo hacemos para que no se abran y pierdan la piel.
Eliminada la espuma totalmente,  agregamos el tomate, la cebolla, el pimiento y la cabeza de ajo y volvemos a poner a fuego fuerte hasta llevar a ebullición. A continuación le añadimos el aceite.

Inmediatamente el pimentón, el apio cortado a trocitos pequeños, el puñado de guisantes (llamados también chícharos) y el chorizo. Una vez que vuelva a hervir, tapamos la olla y dejamos que se hagan a fuego lento  hasta que las habichuelas estén tiernas. 

Sacamos las verduras a un plato y le quitamos la piel al tomate, lo ponemos  en el vaso de la batidora, incorporamos la cebolla, si es muy grande podemos echar la mitad y por último abrimos la cabeza de ajo y pelamos 4 o 5 dientes, que igualmente añadimos para triturar todo el conjunto. Vertemos en la olla, dejamos unos minutos más que coja cuerpo el potaje y le echamos la sal, al punto que nos guste. Este paso es opcional, hay a quienes les gusta tal cual.  Si necesita un poco de agua, mejor añadirla poco a poco.


Estos potajes ganan una vez haya reposado un tiempo, por lo que se puede preparar en la víspera del día que vayamos a degustarlo.

Podemos comerlas acompañada de un trocito de chorizo, pero también con un puñadito de arroz, dejándolas un poco caldosas para que pueda cocer bien el  cereal o con unas patatas cortadas a casquitos, quebrándola con la mano en el último momento para que engorde el caldo. En estos dos casos, se deberán añadir antes de servir, con el objeto que la patata no se endurezca o el arroz no se pase.  

miércoles, 3 de septiembre de 2014

PREPARADOS PARA LA VENDIMIA


Hemos visitado hace unos días los viñedos y las instalaciones de Bodegas Primitivo Collantes en Chiclana de la Frontera. Todo un privilegio al realizar el recorrido guiados por el joven Primitivo, cuarta generación de esta familia bodeguera, no solo por su particular agrado y simpatía, sino también por saber transmitir parte de sus muchos conocimientos sobre el complejo mundo del vino.

Nos mostró la bodega de crianza, donde se elaboran los vinos y vinagres, utilizando solo uvas de los viñedos propios. La limpieza extrema, la puesta a punto de la maquinaria, los inmensos depósitos abiertos… anuncian que todo está dispuesto para recibir la cosecha de la temporada.

En pocos días entrarán miles y miles de granos de uva de donde se obtendrá el mosto que es sometido a una fermentación controlada para obtener el vino del año.

Luego iniciará su crianza biológica, llamada velo de flor, mediante el sistema de criaderas y soleras. Las botas con velo de flor, irán marcadas con las iniciales C.V. En estas barricas de madera de roble americano, envejecen los vinos Finos y Moscatel por un periodo mínimo de cuatro años, en el caso de otros generosos como Amontillado, Oloroso o Cream, entre diez y doce años.

Tras la fase final, clarificación, filtración y frío, serán embotellados y etiquetados para su comercialización y consumo.

Los tapones de corcho permiten una mejor conservación y envejecimiento del vino en la botella.


En la bodega se cría, se protege y se mima el vino, pero no menos importante es el cultivo de las vides en tierras de albariza; el cuido de las cepas desde que comienzan a brotar hasta después de la vendimia, es decir siempre; la recolección de racimos a mano, además de otros factores naturales como la temperatura, la proximidad del mar con estos pagos, etc. Todo ello, propicia estos excelentes y representativos vinos de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry.

La uva Palomino Fino acapara la mayor parte de las extensiones de los viñedos Pozo Galván, El Inglés y Matalian, propiedad de la empresa.


La uva Moscatel ocupa el resto de la extensión, empleada principalmente para los vinos dulces de la Bodega.  


Después de visitar las instalaciones, pasear entre viñedos, ampliar conocimientos enológicos y disfrutar de una hermosa puesta de sol, quedaba rematar la faena y nada mejor que hacerlo con Viña Matalian, el vino blanco joven de Bodegas Collantes, ¡Por la vendimia!

Oscureciendo nos alejamos, dejando el campo con su calma habitual, con las cepa cargadas de racimos de uvas y dispuestas para la recolección. ¡Que empiece la fiesta!

Nuestro agradecimiento a Primitivo Collantes.