viernes, 17 de febrero de 2017

RESUMEN DE LA CRÓNICA-GUÍA DEL BUEN MORAPIO Y CONDUMIO EN EL CÁDIZ DE AYER POR JULIO MOLINA FONT EN EL ATENEO GADITANO

Las ciudades, las costumbres, la naturaleza, el hombre, todo cambia con el paso de los años. En nuestra memoria quedan lugares, personas, hábitos… que de una u otra manera han significado algo especial para nosotros, pero será imposible recordar con precisión gran parte del entorno donde crecimos y vivimos sin ayuda. Esta ayuda es la que nos pone en nuestras manos el escritor gaditano Julio Molina Font. Le gustan las historias y vivencias cotidianas, las vividas y las oídas, plasmándolas en sus libros como buen cronista de la sociedad, única forma que podamos seguir teniéndolas presentes y que nuestros sucesores las conozcan. Así sucedió con La historia pequeña de CádizLa historia pequeña de San Fernando,  o Crónica negra en el Cádiz de la posguerra, libros editados por Ediciones Mayi, entre otros.
En esta ocasión las páginas de su última obra: Baches, bares y ultramarinos. Crónica guía del buen morapio y condumio en el Cádiz de ayer, publicada por Ediciones El Boletín, están llenas de locales, vinos, personajes, etc., que pueden resultar atractivo para los gaditanos en general y muy interesante nos resultan a los seguidores relacionados con el mundo que rodea la cocina en todos sus ámbitos.  
Por ello hemos querido tener en la tertulia gastronómica del Ateneo gaditano, en este mes de febrero, a nuestro compañero Julio Molina. El autor nos condujo por uno de los muchos paseos que tiene el libro por Cádiz, describiéndonos como era la ciudad en la época desde principios del siglo XX hasta los años setenta. Durante el recorrido nos paramos en algunos de los famosos bares y establecimientos dedicados a la alimentación que pudimos visualizar en la interesante y curiosa colección de fotografías que nos mostró, rescatadas de su publicación.  
El escritor contó con brevedad como nació y se desarrolló la idea, enumeró las fuentes escritas en las que había investigado, el empleo de su propia documentación y colección de libros, además de mencionar la cantidad de fuentes orales obtenidas por amigos, conocidos y personas relacionadas con la hostelería de entonces. 
En la obra que consta de 390 páginas, Molina Font confesó querer hacerle un homenaje a los montañeses que llegaron a Cádiz, instalando sus ultramarinos preferentemente en las esquinas de las calles del centro de la ciudad. El escritor en este punto se dirigió a los asistentes y dijo haber pensado dedicarles  a ese reconocido colectivo este momento, como se suele hacer en Cádiz y más en estas fechas que rozamos los Carnavales, vestido con la clásica bata de color garbanzo tostado y con el típico lápiz que se colocaban encima de la oreja.  
Por supuesto hizo extensivo el homenaje a los chicucos, niños que con trece o catorce años de edad empezaban a hacer recados, a reponer artículos, cuidaban de la limpieza y a cambio recibían alojamiento, comida y un salario que generalmente le custodiaba el propietario del almacén hasta que el joven marchaba al servicio militar. Entonces era cuando se les solía entregar la cantidad custodiada, la mayoría de las veces. Muchos a su regreso se incorporaban como encargados o incluso como dueños de sus propios negocios. Durante décadas, los montañeses acaparaban este tipo de comercios, aunque luego también llegaron personas de la provincia de Málaga como El Burgo o Yunquera.  

Refirió como el vino y especialmente la manzanilla, fueron el origen de las tascas en Cadiz, lugares en que mayoritariamente se reunían los hombres y fue centro de tertulias en la época. Nos descubrió que a muchas de esas tabernas, las habían precedido en el mismo lugar antiguas carbonerías e incluso que hubo un tiempo donde se vendían ambas cosas en el local, debido a que había quienes opinaban que en estos lugares se conservaba mejor el vino debido al carbón. Uno de estos lugares es la tradicional taberna La Manzanilla que ha llegado hasta nuestros días en la calle Feduchy, frecuentada por gaditanos y visitantes. 

Haciendo un guiño a estos lugares, puso encima de la mesa del estrado una media limeta y una caña de manzanilla, el pequeño vaso donde era habitual servir el aromático vino. Recordó que la limeta y media limeta, daban nombre a las botellas utilizadas para la manzanilla, según su medida, prácticamente están en desuso. Nosotros queremos significar al respecto, que con mucho acierto se siguen utilizando en algunos lugares clásicos de Sanlúcar de Barrameda y nombrar también a la Taberna La Sorpresa que ha recuperado esas botellas para Cádiz.    
Tabernas de fama como La Privadilla, fundada en 1712, que lucía en sus paredes dos cabezas de toro, llamados en vida Palomero y Jardinero; El Maestrito, situado en la calle La Paz, y que hasta el año 1952 solo vendía vino, pero a partir de esa fecha empezó a ofrecer pescado frito, papas aliñás y guisos caseros por encargo que se hicieron famosos. Típicos baches como La Providencia, Mendizábal o El Nicanor. 
Bares como el Liba, El Alcázar, Sol Bar, Casa Samuel o el Bar Caleta con aquellas cazuelitas de barro de espectaculares gambas al ajillo y el barreño de plástico lleno de almejas de las que ahora es difícil ver y que cuando nos asomábamos los chiquillos siempre soltaban un chorrillo de agua a la cara para risa de todos los que no se mojaban. No puedo dejar de nombrar a Casa Lucas en la Cruz Verde, en sus inicios era una tienda de vinos regentada por el dueño Lucas Diego Mazorra, más tarde empezaron a poner tapas que las hacía su mujer Maruja, dándole un giro diferente al bar. Al ser un local de paso y muy concurrido llegó a la cocina Concepción Pinto Bautista haciendo célebres las tapas de menudo, sangre en tomate o las pavías de merluza, entre otros muchos guisos. Luego el hijo de los propietarios Adolfo se casó con Isabel Bermúdez, quien siguió los pasos de ambas mujeres en la cocina. Durante años Concha y Beli fueron muy reconocidas en los fogones de Casa Lucas.   
En nuestra breve presentación aludimos a locales de recuerdos significativos de nuestra niñez y juventud como el Bar Correos en la Plaza de las Flores, donde trabajaba mi tío Juan Cantero. Cuando pasábamos por allí, entrabamos a darle un beso y el cogía con una mano unos cuantos vasos que con un movimiento rítmico hacía sonar compases flamencos. Aunque hoy no podemos dejar de nombrar una de las cosas que más nos llamaba la atención a los niños y creo que a los de más edad también, ni más ni menos que una de las primeras gramolas que llegó a Cádiz, a la que se le echaba una moneda para que la música sonase. Inolvidables igualmente son la Taberna La Manzanilla, el bar El Nansa o el ultramarino el Cañón en la calle Feduchy donde nací y viví muchos años. Otro bar muy especial por lo que vamos a contar fue El Piano, situado en la calle Columela, no solo por el rico olor y sabor de los primeros sándwiches que se ofrecían en la capital gaditana, sino porque los ojillos de niña se quedaban fijos en una de las estanterías, donde junto a botellas de vinos y licores había colocado un pajarito de cristal de colores que con movimientos de vaivén, zambullía su pico en la copa de agua que tenía delante. ¡Qué tiempos!

No quisimos restarle minutos a nuestro compañero alargando la presentación. Julio Molina es una persona muy conocida en nuestra ciudad y particularmente en el Ateneo, desempeñando la labor de coordinador de la Tertulia Marítima, donde consta su faceta de investigador en temas marítimos y costumbristas, además de sus muchas publicaciones.
El autor nos desveló los clásicos reservados de las antiguas tiendas de vino y tabernas. Estos lugares eran frecuentados por trasnochadores en busca de  bebidas, especialidades de cocina y fiesta, pero también acudían célebres artistas, toreros y personajes importantes de la vida social gaditana. Citó igualmente célebres restaurantes como El Anteojo, El Achuri, El Faro, La Flor de Galicia, algunos de ellos aún respetan parte de sus estructuras aunque con reformas lógicas efectuadas por el paso del tiempo. Hay casos que conservan el nombre, otros por el contrario son llamados de otra forma. Por supuesto las ventas de extramuros como La Primera de Cádiz, Venta Los Patos, Venta El Pozo, que recuerdo íbamos en familia a comer sus ricos “Huevos a la Flamenca”;  El Cantábrico, lugar donde muchos domingos las familias se reunían fuera de la ciudad para almorzar y donde los chiquillos podíamos jugar con tranquilidad al aire libre o el ventorrillo El Chato, que afortunadamente existe gracias a la familia Córdoba y del que se pueden contar mil y una anécdotas.
También hubo tiempo para recordar ultramarinos como el Cañón, El Miña terra, Las Nieves, El Caminito, La Pasiega… todos con sus estanterías de madera; el habitual reloj que se enmarcaba en el centro; las cajoneras en la parte baja, donde se depositaban las legumbres a granel: garbanzos, lentejas, habichuelas y también arroz, azúcar, harina, etc., en el momento de despacharlas el dependiente recogía el artículo con la pala recogedora a demanda de la cantidad solicitada por el cliente. En una parte del mostrador el peso de platillo, en uno de los extremos el aparato de medida para suministrar el aceite. No faltaba el  jamonero formado por una tabla de madera con dos piezas verticales que servían para sujetar el jamón y por supuestos las barricas de arenques. 
De imborrable recuerdo algunas cafeterías, con una alusión especial a La Camelia, centro de reuniones de la sociedad gaditana en sus distintos establecimientos, contando con un servicio impecable, buen café y chocolate, sus célebres tortitas americanas y sus vitrinas repletas de ricos pasteles, de muchos de ellos aún retenemos los sabores en nuestro archivo dulcero, al igual que nos ocurre con los dulces de Orcha.   
De moda también se pusieron las terrazas, repletas de púbico con la llegada del buen tiempo, destacando las de la Plaza de San Juan de Dios, Canalejas, Columela…Igualmente abrieron salas de fiestas, quizás entre las más conocidas El Pay Pay, El Salón Moderno, entre otras. Como en todos los enclaves portuarios importantes y concurridos solía haber este tipo de locales, conocidos popularmente como cabarets. Aunque ahora inexistentes en la ciudad, si lo tuvimos en las décadas de los años cincuenta hasta los ochenta.
 No se quedaron en el tintero personajes por nombrar como Juan Fariñas conocido como “Guagüy”, trabajador incansable en varias tiendas de la ciudad; Pacual García de Quirós, aunque todo el mundo cariñosamente lo llamaba Macarty, fue durante muchos años camarero del Café Alhambra y gran seguidor del Cádiz C. F.; el recordado Pepiño Ferradans, propietario del célebre Restaurante El Anteojo o Gonzalo Córdoba, fundador del Restaurante El Faro y que perdura como una auténtica institución hasta nuestros días.
El punto final de la tertulia lo puso Molina Font con la llegada a Cádiz de un novedoso tipo de establecimiento: el supermercado. Fue allá por el año 1959 cuando se instaló el primero en la ciudad, llamado Supermercado 13. La novedad supuso un cambio de costumbres en las compras y al principio los vecinos formaban largas colas para entrar en el local situado en Puerta de Tierra. 
Terminamos la crónica como hicimos en nuestra presentación, agradeciéndole al conferenciante y amigo Julio Molina, aceptara nuestra invitación e interviniera en la tertulia gastronómica. En otras ocasiones nos ha acompañado como asistente, haciendo estupendas aportaciones. Este día sin embargo ha participado desde el estrado del salón de actos del Ateneo, solicitándole nos abriera esas limetas repletas de conocimiento gaditano, y llenara nuestras imaginarias cañas para beber y saborear todo lo que nos contó.  

lunes, 23 de enero de 2017

EN LA PRÓXIMA TERTULIA GASTRONÓMICA DEL ATENEO, JULIO MOLINA FONT NOS HABLARÁ DE BACHES, BARES Y ULTRAMARINOS.

Queridos ateneístas y amigos:

El próximo martes día 7 celebraremos la tertulia del mes de febrero en la sede del Ateneo Literario, Artístico y Científico de Cádiz, calle Ancha, nº 20. Tendrá lugar en su horario habitual, 19:00 horas.

En esta ocasión hemos invitado a nuestro compañero socio de mérito y coordinador de las Tertulias Marítimas, Julio Molina Font, para que desembarque en las  reuniones gastronómicas. Nos hablará de su amplía travesía recogiendo información, anécdotas y algunas que otras vivencias sobre bares y tiendas gaditanas de una época pasada. Todo ello recopilado en su diario de navegación y  que ha dado lugar a su último libro titulado: Baches, Bares y Ultramarinos. Crónica-guía del buen morapio y condumio en el Cádiz de ayer. Ediciones El Boletín.


Está claro que si se habla de bebidas, de comidas y de lugares donde eran habituales  dar buena cuenta de esos menesteres en nuestra ciudad, es lógico que provoque el interés de esta tertulia, seguidora de pitanzas acompañadas de un vinito que alivie su paso por el gaznate.

Estamos convencidos disfrutaremos escuchando, pero también rescatando nuestros recuerdos más lejanos de un recorrido por un Cádiz que ya forma parte de la historia.

No olvidéis anotar la cita, será uno de esos días donde la participación fluirá espontáneamente. Tenemos una agradable tarde garantizada. 
¡Os esperamos!

 Afectuosos saludos, 

                                             María Luisa Ucero Manzano
                                  Coordinadora Tertulias Gastronómica
                                                 Ateneo de Cádiz

       

miércoles, 28 de diciembre de 2016

LAS TERTULIAS GASTRONÓMICAS FINALIZAN EL AÑO CON EL RECONOCIMIENTO A EL ALMIREZ POR SU XX ANIVERSARIO

La coordinadora de las tertulias gastronómicas del Ateneo literario, artístico, y científico de Cádiz, María Luisa Ucero, quiso que en la última tertulia de 2016 se le rindiese un merecido homenaje a las diez mujeres que componen actualmente este grupo gastronómico y que han celebrado veinte años de la constitución como asociación. Este grupo de gaditanas unidas por la afición a la cocina, empezaron su andadura en el año 1996, ejerciendo sus carreras profesionales y compaginando la vida familiar con hijos de corta edad, que en su mayoría han casado. Hoy en día se dedican más a mimar a sus nietos, elaborando para ellos ricos pasteles y golosinas. 

En los años que las estamos tratando, hemos observado que cada una de ellas aporta alga la gastronomía, además comparten e intercambian sus experiencias, dándoles sentido a la idea inicial del Grupo Gastronómico que crearon. En cuanto al lado personal, podríamos encontrar una semejanza con una rica caja de dulces, son diferentes, únicas y exquisitas. 
La coordinadora se dirigió a las integrantes del Grupo Gastronómico, expresándoles que de ese almirez que lleva el Grupo por nombre, se ha extraído un almizcle repleto de buenas esencias: aromas a comidas por las casapuertas, a pasteles de siempre, a amistad con los que compartimos la misma pasión por la mesa y la cocina, a generosidad por compartir sus preparaciones, a enseñanzas sobre sus conocimientos, a sonrisas, a consejos, a buenos momentos, a afecto… A continuación nombró una a una de las protagonistas, deseándoles muchos años más de continuidad en algo tan delicioso como es la cocina y la cálida presencia de todas ellas en actos culinarios. 
Y como no todos los días se celebran 20 años, no faltó felicitación, música de cumpleaños, letra coreada por los asistentes y en forma de tarta llegó un  obsequio para cada una de las componentes del entrañable grupo El Almirez: un abanico recuerdo del aniversario. Un merecido reconocimiento por la labor que vienen desarrollando a diario por la gastronomía.

A continuación intervino Ángela Gallego, Secretaria de la Asociación que ejerciendo de portavoz fue desgranando detalles y emociones de vivencias, actividades, logros, encuentros…obteniendo con esos especiales ingredientes, una espléndida receta para el recuerdo de esa grata tarde.
  

Ángela preparó para la ocasión un hermoso PowerPoint lleno de imágenes del grupo, muchas de ellas extraídas del Blog que administran, otras personales, bien cocinando o en los innumerables actos que participan…todas entrañables y originales, porque se presentaban llenas de flores. Explicó que había elegido este formato en honor a las compañeras que se ocupan de enviar bonitas flores a diario, a través del whatsapp del grupo,  y que junto a unas caritas sonrientes o una pequeña frase, procuran que el día sea más feliz.   
Antes de hablar de cada una de sus actuales compañeras, tuvo un sentido recuerdo a las que ya no estaban por un motivo u otro, ante la atenta mirada de las asistentes. La emoción les pudo cuando habló de los muchos acontecimientos vividos, unos alegres pero también otros tristes y duros, superados por la fortaleza propia, además de la ayuda que propicia tener unas manos amigas en el entorno y personas dispuestas a endulzar la parte amarga de la vida.    
Los momentos álgidos de la tarde, llegaron a la vez que se mencionaba a las distintas compañeras y aparecían sus fotos en la pantalla, mientras Ángela les dedicaba bonitas palabras inherentes a la personalidad de cada una de ellas.  Empezó por Chica Durán, la Presidenta de la Asociación, a la que calificó como una experta en decoración culinaria y a la que el grupo confía los detalles a la hora de realizar muestras de cocina. ¡Olé su buen gusto!

Le siguió Encarna Lozano, una gaditana de Puerto Serrano que ha heredado de su madre, además de la simpatía y la nobleza, la habilidad de preparar exquisitas masas de todo tipo. Damos testimonio de los típicos hornazos o tortas de pellizco. ¡Ay qué ricura!  
Posteriormente llegó el momento de Mayca Marrero, a quien nombró como una repostera de lujo y a la que no se le pasa por alto cualquier lugar donde merezca la pena hacer una deliciosa merienda. ¡Viva tu alegría!

El turno le llegó a la dinámica relaciones públicas de El Almirez: Pepi Relinque. Estamos convencidos que el atún de almadraba sería mucho menos importante sin ella. Conocedora desde pequeña del  Thunnus Thynnus, es una de las grandes defensoras del gran pez de nuestras costas. Sus tomates fritos son de manual de cocina y es que los hace al potopó y con mucho cariño, pues viajan por el mundo. Destacamos su finísimo paladar.  
María Luisa de la Osa, es especialista en cocina original y vinos de Jerez, además de una gran representante en eventos culinarios. Motor de los libros editados de cocina del G.G.El Almirez. ¡Genial idea!

Merche Tejuca, es de esas personas con luz que con solo saludar nos transmite energías con su sonrisa. Está catalogada como excelente cocinera de elaboraciones sencillas y eso en la actualidad es un verdadero don. ¡Bravo, Merche!     
Lola Rueda, dulcera de vocación y de corazón. De él salen deliciosas, coloristas y alegres galletas, pero lo mejor es que son elaboradas para ayudar a niños con problemas, discapacitados y personas con necesidades, da lo mismo que vivan cerca o las tenga que enviar a kilómetros de distancia. ¡Gracias por endulzarnos la vida!

El fuerte de Mari Tere Domínguez es la nutrición y ese es su compromiso tanto en la teoría como en la práctica, donde sus preparaciones obtienen equilibrio. En su vida cotidiana muestra estabilidad y actúa con mesura. ¡Brillantes cualidades!
Fátima Delgado, es la única de las componentes que es cocinera de profesión y tienen un sobresaliente éxito sus tradicionales dulces y postres como las poleás y la leche frita. ¡Qué exquisitez!

La presentación terminaba con Ángela Gallego y cuando iba a empezar a hacerlo, irrumpió con cariño Merche Tejuca, haciéndole una afectuosa semblanza. De ella destacó las cualidades humanas pero también su dedicación a la comunicación a través del blog del Grupo y  las redes sociales. 
Nosotros queremos acentuar su interés por las sociedades humanas, por el desarrollo y comportamiento del hombre. Su interés dirigido al campo de la antropología, le ha llevado a investigar y realizar amplios estudios sobre el folklore popular, la religiosidad del pueblo, las fiestas…y especialmente la relación de estos campos con la gastronomía y su historia. Después tenemos la suerte que nos lo cuente y transmite. Un lujo sus conocimientos puestos al alcance de todos. ¡Gracias profe!  
Antes de finalizar, Ángela hizo un repaso por la extraordinaria trayectoria del Grupo en estos veinte años, que podemos ver en su interesante blog, además de disfrutar con sus recetas. Y para terminar pusieron el punto dulce a la tarde ofreciendo a los asistentes: naranjas confitadas bañadas en chocolate y gominolas caseras de limón y fresa…Ummmm ¡deliciosas!  También tuvieron el  detalle de obsequiar tanto a Ángela Gallego como a la coordinadora de las tertulias gastronómicas, unas preciosas plantas naturales y una cajita de naranjas chocolateadas,  ambas agradecieron el hermoso gesto.  
Solo nos queda decir que estas diez mujeres son de las que entran ganas de llevárselas a casa. ¿Quieren saber los motivos? Aquí van unos cuantos: nos encantan como cocinan, cuidan de las personas que les rodean, nos enseñan cuanto saben, nos divertimos juntas y por encima de todo existe una  bonita amistad y un gran cariño. 
Chicas de El Almirez, de momento vamos a brindar por otros veinte años más de unión con el Grupo y con todos los amigos. Cuando transcurran, volveremos a por más. ¡Va por vosotras! Y por supuesto por todos los amigos que llenaron el Salón del Ateneo para arroparlas.

Hasta el nuevo año 2017. ¡Salud!

lunes, 19 de diciembre de 2016

¡FELICES FIESTAS Y UN ESPERANZADOR 2017!

Ha transcurrido un año repleto de vivencias…buenas, excelentes y menos gratas. Pero en realidad lo importante es estar aquí y muy especialmente haber compartido: sonrisas, charlas, paseos, actividades gastronómicas, tertulias en el Ateneo, sensaciones culinarias, ratitos de lectura, recetas, emociones y por encima de todo ello, amistad y cariño con familiares, amigos veteranos y nuevos, los de nuestra provincia y los de cualquier punto de la geografía.  Estas cosas que nos hacen felices, acompañadas de salud y de vuestros deseos más intensos, son aspiraciones que deseamos lleguen a todos para el nuevo año 2017.

Feliz Navidad a cada uno de los que nos leéis, en particular a los que estáis lejos de la familia pero muy cerca de nuestros corazones y el deseo que la luz de las estrellas ilumine cada pueblo de la tierra en forma de paz.  


jueves, 8 de diciembre de 2016

CREMA DE TXANGURRO AL OLOROSO

En el pasado mes de octubre participamos en el II Encuentro Gastro Blogs Cádiz, celebrado en esta ocasión en el Restaurante La Baska de San Fernando, donde nos reunimos amigos con blog de cocina a los que nos une la afición por los fogones. El resultado, una docena de estupendas recetas pensadas para unir las tradiciones culinarias vascas y gaditanas. Decimos doce pues el restaurante preparó una y las once restantes una por cada blog de gastronomía. También nos acompañaron reconocidas empresas gastronómicas de la provincia de Cádiz, que expusieron y dieron a degustar sus exquisitos productos; comunicadores y representantes municipales. Diferentes medios de comunicación hablaron de ello en su momento, por ello lo que vamos a ofrecer ahora, es la receta que nosotros elaboramos para la ocasión y que consideramos muy adecuada para las fiestas que se aproximan.

Los ingredientes empleados son:

2 Centollos grandes
1 kg de mejillones
1 cebolla grande
2 zanahorias
2 puerros
2 tomates maduros
2 o 3 dientes de ajo
100 gramos de arroz
1 copa de un buen Oloroso de Jerez
Agua
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
Estragón
Vamos a prepararla:

Lavamos bien con agua los caparazones de las centollas y las ponemos por separado en una olla con agua hirviendo, es decir, primero una y luego la otra. Tapamos y cocemos durante 5-6 minutos. Sacamos y reservamos en un plato. Cuando estén templadas, separamos las patas. Abrimos las cabezas con cuidado de no cortarnos, nos podemos ayudar con un cuchillo y una maza, desechamos lo inservible y reservamos las carcasas internas que tienen la carne.

Muy importante es guardar en un recipiente todos los jugos que poseen dentro estos crustáceos. Junto al coral son lo que nos aportan sabor a la crema, por ello no debemos desperdiciar nada. Colamos el caldo de los centollos, cubriendo el colador con un paño fino, blanco y limpio, para evitar impurezas y reservamos. 

Lavamos muy bien los mejillones, quitándoles todas las adherencias que traen en las conchas exteriores. Los colocamos en una cazuela amplia con un poco de agua y esperamos que abran las conchas. Se retiran y se dejan templar  para poder separar las valvas. Picamos los mejillones, evitando las partes más duras, trituramos finamente con la batidora, ayudándonos con un poco de caldo de la cocción, que previamente habremos filtrado como hemos hecho con el agua de cocción de los centollos. Reservamos los mejillones triturados y el caldo sobrante. 
Pelamos y cortamos los dientes de ajo, las zanahorias, la cebolla y los puerros. Rehogamos las verduras en una cacerola con un chorro de aceite, cuidando no se doren en exceso. Luego procedemos de la misma forma con los tomates, y lo agregamos a las verduras. Le añadimos el arroz, un punto de sal, pimienta blanca y estragón, al gusto, dejando rehogar todo muy bien. Vertemos una generosa copa de buen oloroso de Jerez. Introducimos las patas de las centollas, las carcasas útiles y un poco de cada caldo reservado. Dejamos que cocine todo durante 15-18 minutos.

Retiramos las patas de la cazuela, vamos introduciéndolas en un poco del caldo guardado para que suelten los restos de verduritas y apartamos las patas y el líquido. Usaremos ambas cosas. Partimos las patas, golpeándolas con la maza del mortero o instrumento contundente y les extraemos la carne del interior; podemos dejar los trocitos más blancos para decorar el plato y el resto agregarlo a la cazuela. Procedemos igualmente con las carcasas, empleando todo su interior, aunque no sea mucha cantidad tiene un intenso sabor. Se añade al recipiente y dejamos se mezcle un par de minutos.
Trituramos con la batidora eléctrica o con un aparato similar hasta conseguir una crema; podemos pasarla por el chino para que aún quede más fina y sin ninguna brizna de carcasa y la dejamos hervir a fuego suave unos minutillos. Probar el punto de sal por si hace falta rectificar.

Foto realizada por compañero asistente. No sabemos con exactitud el autor. Disculpa y gracias.  
Opcional:

Se puede hacer la crema con los centollos en su punto de cocción, sin mezclar las carcasas con las verduras. En ese caso se pone una olla con agua a hervir, se le añade un puñado de sal (si la mano es grande, uno; si es pequeña como la mía, entonces dos puñados) y cocer durante 15 minutos. Luego extraer líquidos y carnes aprovechables para la crema. En ese caso no echar sal, hasta que probemos la crema al final y valoremos el punto exacto que debe tener. De una forma u otra sale muy rica, hemos hecho la comprobación. Esta sugerencia me la facilitó Paco El Tigre, amigo y pescadero de confianza del Mercado Central-Puestos 142-158. 
Foto realizada por compañero asistente. No sabemos con exactitud el autor. Disculpa y gracias.


Aparte de nuestras recetas se presentaron los platos que se detallan a continuación: Bacalao a la Roteña cocinado por Cristina Rodríguez Rubio y Pilar Ruíz del Blog Aprendiendo a Cocinar; Lola López del Blog La Fritada elaboró Pate de Cabracho y Gambas; El Grupo Gastronómico El Almirez optó por Chipirones en su Tinta con Verduras de Conil y Arroz, en la cocina estuvieron Chica Durán y Fátima Delgado; Bonito del Sur y Pimientos de Capricho del Huerto de Tía Lou fue la receta elegida por Lourdes Rosano y Manuel Mateo; del blog Cosas que nos hacen Disfrutar. 

Charo Barrio de Come en Casa estuvo acompañada en los fogones de María José González y prepararon un Bacalao Gaditanizado;  El Fogón de Casa compuesto por Moisés Puerto y Noelia González, se decidieron por Cazón a la VizcaínaRaúl Arribas del Blog De Camino a mi Cocina, contó con la colaboración para la ocasión de Carmen Thierry y elaboraron un Pintxo de Anchoas con Piriñaca; las hermanas Ibáñez, Carmen y María Luisa de Biendespachao, cocinaron unos  Pimientos del Piquillo rellenos de pescado de la Bahía de Cádiz.
Manuel Fco. Caro y Rocío Ibáñez de Nuestra Cocina de Cada Día, optaron por un Marmitako de Albur ; Alberto de la Torre de El Fogón de la Perla Gris tuvo la excelente idea de elegir un postre Nueces con Queso  que resultó ser un trampantojo de chocolate y tocinillo de cielo, en el Encuentro contó con la ayuda de Raquel Vega. 
María José Carvajal del restaurante La Baska se sumó con la receta, Ostras rizadas en Panko sobre Pil Pil y huevas de Tobico.
En el local se instalaron los expositores de las firmas gastronómicas participantes entre las que estuvieron: Bodegas Forong, Bodegas Yuste,  Mahara Viticultores, Volaera (cervezas artesanas), Acuicultura Levante y Agua (ostras), Distintivos de Calidad (productos selectos), Carnicería y productos cárnicos Paco Melero, Dulces Casa Guerrero y Helados Margarita La Fresca, todas hicieron las delicias de los asistentes. Todos  estábamos atareados en la cocina y para que pudiéramos degustar sus productos Casa Guerrero de Sanlúcar de Barrameda y Paco Melero de Vejer de la Frontera nos obsequiaron con especialidades de ambas empresas: un surtido de dulces, lomo en manteca y unas vasijitas de  barro con manteca colorá, que al día siguiente y con tranquilidad dimos buena cuenta de ello. 
Nuestra enhorabuena a todas las personas que intervinieron en la organización del evento, en especial a Pilar Ruíz Rodríguez Rubio y Lola López. Y muy especialmente nuestras felicitaciones a ellas y a todos los compañeros que participaron en el II Encuentro gastronómico, sin duda fueron los mejores ingredientes. Unos, amigos de años, otros que conocimos en el evento, pero cada uno de ellos brillaron a gran altura, no solo con sus ricas recetas, también con la confraternización del grupo que mostraron una disposición absoluta, prestando algún utensilio olvidado, encendiendo los fuegos, dándole vueltecitas a las distintas comidas, ayudando a emplatar, colaborando en servir…y dando a probar las distintas recetas. No olvidaros para ver más, entrar en sus distintos blog y ver las crónicas y recetas, merecen la pena.    

Foto de José Antonio de Spot Cádiz
Espero hagáis la Crema de Txangurro al oloroso  y luego nos comentéis que tal ha salido. Si tenéis alguna duda, nos preguntáis. ¡Bon Appetit!