lunes, 8 de junio de 2020

LEBRIJA, PAN Y MUCHO MÁS. DESCÚBRELA CON LOS CINCO SENTIDOS- II PARTE- LA GASTRONOMÍA.

Anunciamos en nuestra entrada anterior que dedicaríamos la segunda parte “Descubre Lebrija con los cincos sentidos” al tema culinario. Primero, para evitar una crónica demasiado extensa y segundo porque la gastronomía despierta para muchas personas un gran interés por sí sola, como es el caso en particular de este grupo de asistentes vinculados por la pasión a los fogones, la buena mesa, el vino y todo el mundo que se relaciona con este suculento tema. El enunciado de la convocatoria avisaba que la materia tendría un relevante protagonismo, pues incluía el lema: Lebrija, pan y mucho más, así su titular dejaba entrever que una de las estrellas de la ciudad es el pan y así fue, como descubrimos poco a poco todo lo que había detrás del Horno de Vélez. Ni más ni menos, que cuatro generaciones sucediéndose en el amasado de este alimento fundamental de nuestra cultura culinaria. En la actualidad es Domi Vélez, alma máter del prestigioso horno y que por sus amplios conocimientos y experiencia se ha consolidado como uno de los mejores exponentes de la panadería artesanal española. Además, es un incansable artesano de antiguas y nuevas fórmulas que aporten lo mejor a este alimento ancestral en la historia de la humanidad, de hecho le ha llevado a trabajar en colaboración con el incansable investigador, historiador y amigo Manuel León Bejar, en la recuperación de recetas con más de 2.000 años. 
Él y su mujer Ángela Fernández fueron los encargados de ofrecernos un repertorio de panes extraordinarios e inusuales. Empezando por el Desayuno en el tiempo al estilo romano, y uno de sus singulares panes el Cuadratus, rescatado de referencias de la Antigua Roma. Un formato al cual se le rodea con una cuerda para ser horneado y también decorado, además se le añade el sello del propio horno, como se hacía en la época. Los cortes no corresponden a un adorno, más bien señalan con exactitud las porciones que tienen cada pieza.
A este le acompañaba un pan Farro elaborado con masa de cultivo, en una época llamado también Torta de matrimonio, cuando se presentaban en dos panes unidos. El ientaculum (desayuno) fue completado con frutos secos, aceites de oliva virgen extra Basilippo, pastas de aceitunas con hierbas o patés de Garúm. 
Ya en el Castillo, o más bien junto a los restos que se conservan de la antigua fortificación almohade, teníamos otra sorpresa preparada, un pan igualmente rescatado de la historia, la hallulla. Acompañado de aceite, anchoas y naranjas, constituían un desayuno al más puro estilo islámico. Este tipo de pan ácimo (sin levadura) también llamado bollo de fiesta, podría considerarse el antecesor de los molletes actuales.

En el almuerzo estuvo presente igualmente el pan de Domi Vélez, con el que se elaboró uno de los platos más tradicionales de la gastronomía lebrijana, del que hablaremos un poco más adelante. 
A primera hora de la tarde nos trasladamos al obrador Hornos Vélez, donde tuvimos el privilegio de asistir a un taller guiados por el reconocido maestro panadero, toda una experiencia poder amasar su harina simplemente con agua, sal y masa madre, siguiendo los pasos que nos indicaba, hacerlo suavemente y sin exceso para conseguir la esponjosidad de un pan de calidad. 
Lección magistral la que nos impartió, hablándonos de los distintos tipos de cereales, los trigos recuperados, las mezclas idóneas, los tiempos de reposo de la masa, del horneado… un profesional que sabe aunar la historia y sus conocimientos con la excelente materia prima, los tiempos exactos de fermentación para cada tipo de pan: baguette, telera… masas libres de aditivos y otras sustancias y que con su particular destreza consigue elaborar una diversidad de panes únicos y de calidad excepcional. Incansable y con un interés inusitado, no deja de innovar e investigar, indagando siempre en la ciencia.  Al día siguiente estuvieron también presentes en la comida, pero eso lo contaremos en el siguiente apartado. 
Vinos y Platos Lebrijanos.

Los primeros asentamientos en Lebrija se remontan al Neolítico, por sus tierras pasaron diferentes civilizaciones: fenicios, tartesios, romanos…pero también se le atribuye un origen mitológico, cuyo fundador sería el mismísimo Baco, dios del vino. Aun siendo una fábula, sí es cierto que hay buenos vinos en la localidad, lo pudimos comprobar personalmente. El primer día fuimos a Bodegas González Palacios, allí nos atendió Féliz González, mostrándonos las lomas blancas albarizas donde se extiende La Viña Pago de Overo, desde donde se contempla la hermosa panorámica de las Marismas del Guadalquivir. Nos contó la historia de la bodega y nos refirió las distintas variedades de uvas de excelente calidad que proporcionan sus vides, de las que se obtienen estupendos vinos, contando con la única denominación de origen de la provincia de Sevilla. 
Se nos ofreció una degustación del generoso Flor de Lebrija Frasquito, que fue acompañado de deliciosos quesos de cabra, fresco y madurado, elaborados de forma artesanal por la quesería local La Marismeña, con la leche de su propia ganadería caprina.
El tinto Overos fue la opción elegida para el ajo lebrijano, receta preparada por Rubén Caballero cocinero de la Venta Luis Rey. Un plato de origen humilde que se elaboraba en otras épocas para la comida de toda la familia, recuperado en la actualidad, siendo muy valorado y demandado. Los ingredientes son similares a las recetas que se preparan en la provincia gaditana, aunque cada lugar tiene rasgos que los distinguen de otros. 
En este caso fue cocinado con un aromático sofrito de ajos, pimiento verde troceado, tomate frito, agua, sal, huevos y migas de pan, es más adecuado que el pan sea de un día o dos anterior a su consumo. Hemos referido con anterioridad que sería protagonista de esta comida el pan del Horno Vélez. La tradicional receta se sirve con las cortezas del propio pan y trozos grandes de pimientos verdes, a modo de cuchara, como hemos referido anteriormente. 
El postre fue un surtido de dulces de las monjas del Convento de la Purísima Concepción: coronillas, yemas, cordiales. Tuvimos la suerte que cuando realizamos la visita al convento, pudimos adquirir por el torno de la clausura, unas cajitas para compartir con nuestros familiares.  
Al día siguiente la cita fue en Bodegas Halcón, situada en el centro histórico de Lebrija y adosada a la casa palacio del Marqués de San Gil, cuyas referencias bodegueras datan de 1711. Tras una época sin actividad retomó la tradición bodeguera en 1911 y la hija del Marqués de San Gil, Margarita Halcón, en el año 2015, realiza una importante reforma para afrontar un nuevo proyecto. 
La superficie de gran extensión (unos 4.000 m2), limita con el trazado de la muralla almohade, y por este lugar han pasado escritores, músicos, intelectuales como Pio Baroja, Fernando Villalón o Azorín, entre otras personalidades. La bodega goza de un alto valor enológico y en la actualidad cuenta con reconocidos vinos generosos, que aportan sus viñedos enriquecidos por las propiedades de las tierras albarizas, además comparten la crianza del sistema de criaderas y soleras acogidos por la D. O. del Marco de Jerez. También dispone de otras variedades de calidad, aunque no pertenecen al Marco.
Margarita Halcón nos dirigió unas palabras y comenzó una singular cata, prácticamente a tres bandas, la llamada Telum et Oleum, con los aceites de Oliva Virgen Extra presentados por Diego Vergara de la empresa Basilippo; y Lebrija, Pan y Vino, los diferentes vinos comentados por Manuel León Bejar y los panes elegidos para la ocasión, explicados por Domi Vélez.  
El primer AOVE fue Arbequina Basilippo Gorumet, de aceituna verde de los primeros días de cosecha. Se nos sirvió en recipiente de cata para poder analizar mejor los aromas a frutas, hierbas y frutos secos. Luego probar directamente en boca, para notar la sensación dulce en principio y posterior regusto picante, en especial en la garganta. Como curiosidad decir que, para un litro de este aceite de edición limitada, se necesitan trece kilos de aceitunas, siendo lo habitual 5 Kg. 
A continuación, llegó el Basilippo Organic-AOVE Arbequina y Manzanilla, con la peculiaridad de que estos olivos son cultivados en sus propios olivares desde hace unos cien años.  

Por último, un AOVE original y creativo, Basilippo Aromas Naranja, que aúna las cualidades del aceite extra Arbequina con naranjas de máxima calidad, consiguiendo una fusión equilibrada en aromas y sabores. 
Los vinos de Bodegas Halcón fueron los siguientes:

Fino El Marqués, se obtiene a partir de la fermentación del mosto de la uva Palomino, alcanza una graduación alcohólica de 15% vol. favoreciendo el desarrollo del velo en flor. Su color amarillo pajizo, con aromas a levadura fresca de pan y almendras; seco, con matices yodado, un punto salino delicado y ligero al paladar. 

El segundo fue el Amontillado Bigotillo, elaborado con uva Palomino. Al adquirir las características de fino se procede a la selección a través de un examen organoléptico y se alcoholiza hasta 19 grados, pasando al sistema de crianza oxidativa. Es de color topacio tirando a ámbar, su aroma recuerda a frutos secos y en boca es seco, punzante y con una acidez equilibrada.
En último lugar Manuel León nos presentó el Oloroso Zamarrita, con el mismo tipo de uva se obtiene el vino y debido a sus características se adiciona alcohol hasta una graduación de 18,5%, introduciéndose en el mismo sistema de crianza oxidativa. Es de aspecto brillante y color caoba. Su olor recuerda a frutos secos y madera envinada. Es intenso, redondo, presenta mucho cuerpo y suave al paladar. 
Los panes que acompañaron al aceite y a los vinos fueron presentados por Domi Vélez en el orden siguiente:

Cuadratus con queso payoyo, pistacho y miel. Realmente una exquisitez. 
El segundo, Pan de especias, con 24 horas de fermentación y con una mezcla de especias al estilo japonés Shishimi Togarashi (siete ingredientes que pueden variar según el gusto de la persona que realice la mezcla). En este caso el maestro panadero empleó: ajonjolí, jengibre, cúrcuma, curry, entre otras, dando un resultado delicioso. 
En último lugar, un pan al estilo Brioche de mango y cumarú, también conocido como Haba Tonka, una semilla muy valorada por su aroma que recuerda a una mezcla de vainilla, clavo, canela, regaliz, caramelo… El caramú es utilizado en los postres de chocolate y decir que un poco en este pan con el AOVE de Basilippo Aromas Naranja, resultó una combinación excelente.  
Tras la extraordinaria cata otro de los platos con más tradición de Lebrija, la Puchera. Sería el equivalente a una de nuestras berzas de cardillo, aunque en este caso no lleva garbanzos, solo frijones o alubias, eso sí, no le falta la imprescindible y sabrosa pringá.  
Para concluir, el punto dulce lo pusieron los exquisitos roscos elaborados, igualmente en el Horno de Vélez: roscos de nata, de cúrcuma y los de canela con vino dulce, elegir uno solo sería imposible. Todos con matices diferentes, textura, aroma y sabores, que te invitan a regresar por más.   
Aún nos quedaría por conocer dos lugares especiales para tomar un vino o tapear. Son de esos sitios que te trasladan a otro siglo y siguen dejando huella a los que por allí pasan. Uno es el establecimiento de Andrés Ahumada "El Chocazo", una bodeguita donde a veces se puede disfrutar del cante flamenco con que se arrancan sus clientes, seña de identidad de la cultura lebrijana. Reconocidos cantaores han dado la tierra, pero sin duda Juan Peña “El Lebrijano” ha traspasado fronteras. 
Por otra parte, Casa Anselmo fundada en 1836 y situada en la calle Corredera, un colmado de venta de ultramarinos, aceite y vinos a granel. Durante 180 años, cinco generaciones han mantenido las puertas abiertas del negocio más antiguo de Lebrija, que permanece en activo. En el paso del tiempo ha tenido algunas reformas, pero sin perder la esencia en la decoración y tampoco en la calidad de sus productos. El comercio se especializó en matanzas de cerdo y fabricación propia de chorizos y morcillas. El trabajo constante y rejuvenecer la fórmula, dicen sus propietarios son las claves del éxito. Así que, si antes se servía de una forma, ahora sus tapas y montaditos siguen siendo únicos y exclusivos. 
Conclusión final.

Después de tan grata experiencia, solo nos queda decir que estamos deseando regresar para descubrir más rincones, continuar disfrutando de su gastronomía, de sus vinos y de sus gentes. Por ello, os animamos a todos, que cuando sea posible vayáis y dejaros atrapar con todo lo que ofrece esta tierra. 
Por último, dar la gracias a todas las personas que nos recibieron con una extraordinaria hospitalidad, a los que nos abrieron las puertas del conocimiento, nos acompañaron y nos ofrecieron dos jornadas maravillosas para entender lo que esta ciudad atesora. Deseamos haber nombrado, a lo largo de la crónica, a todas las personas que estuvieron volcados con nosotros, si hemos dejado de mencionar a alguien, por favor, date por aludido, pues todos estuvisteis geniales.
No queremos dejar de mencionar a los compañeros que estuvieron compartiendo las actividades, ellos también dieron lo mejor de cada uno para que todo saliera a la perfección.  
¡Enhorabuena! Por la extraordinaria organización y por mostrarnos la mejor Lebrija. 

martes, 26 de mayo de 2020

DESCUBRE LEBRIJA CON LOS CINCO SENTIDOS.

Cuando vayáis por primera vez o regreséis si ya habéis estado con anterioridad, abrir bien los ojos para disfrutar del patrimonio, del entorno, de las vistas que nos ofrece; prestar atención para oír los sonidos de la naturaleza, de la ciudad, de la historia que os cuenten, del runrún del torno del alfarero o las voces de sus cantaores… Respirar profundamente para que podáis percibir el aroma del pan horneándose, de los efluvios de sus bodegas, de los olores de los guisos de las casas… Lleven las papilas preparadas para degustar: las sabrosas recetas de  ajo y puchera, el queso, los dulces de convento, los sabrosos roscos del Horno de Vélez o los buenos vinos de la tierra. Perciban en su piel el aire y si se lo permiten toquen el barro del alfarero, la masa del pan, o la tierra blanca albariza, no dejen de sentir a sus gentes y agradecerles su hospitalidad.
Nos propusieron participar en unas intensas jornadas de dos días, organizadas por el Ayuntamiento lebrijano, con la colaboración de Prodetur (Diputación Provincial) y Turismo Andaluz. Al ver el interesante programa, no nos lo pensamos dos veces, había que cambiar la agenda y se hizo, con el objeto de dejarnos llevar por los sentidos y empaparnos de Lebrija.
La localidad se encuentra en un entorno entre marismas y viñedos, situada en el centro de la comarca del Bajo Guadalquivir, linde entre Sevilla y Cádiz. El jueves a las 10 de la mañana en la Casa de la Juventud, estábamos citadas unas cuarenta personas convocadas de distintas provincias andaluzas, dedicadas principalmente al ámbito de viajes y gastronomía: agentes turísticos, comunicadores y blogueros. El acto de recepción fue presidido por el Sr. Alcalde, José Benito Barroso, que durante los diferentes actos contó con miembros de la Corporación Municipal y con las personas que participaron en la organización.  
Desde el primer contacto Lebrija se percibe como una ciudad cercana y con bastantes similitudes con la tierra gaditana, la proximidad con Jerez y Trebujena, las vistas a Sanlúcar y Chipiona, sus vinos acogidos algunos al Marco de Jerez, la cocina de características semejantes, la afabilidad y hasta el habla de sus gentes, nos hizo sentirnos como en casa. En gran parte tuvieron mucho que ver Eva Cepero Saíz y Aldara Arias de Saavedra, dos de las organizadoras que desde que se pusieron en contacto telefónico para invitarnos y hasta que salimos de vuelta a casa nos ofrecieron con agrado y afecto: información, disposición y atención en todo momento, detalles que les agradecemos muchísimo. 

PINCELADAS SOBRE SU PATRIMONIO, HISTORIA Y MONUMENTOS.

Durante las jornadas nos fueron desvelando los distintos tesoros que posee Lebrija. Los arqueólogos Manuel León Béjar y Agustina Quirós, responsable del departamento técnico del patrimonio artístico de la localidad, nos hablaron del origen histórico de la ciudad, donde se conservan hallazgos del período del Bronce, luego se sucedieron fenicios y tartesios. El poblamiento romano de la Nabrissa, también sería la Lebrissah musulmuna, teniendo lugar posteriormente la conquista cristiana de la villa de Lebrixa.

Agustina Quirós fue la encargada de mostrar y explicar los vestigios expuestos en las instalaciones de La Casa de la Juventud, que cuenta con una parte de la vía romana con alcantarillado y restos de edificios contiguos. También se han encontrado vestigios de los periodos visigodo y medieval.
Agustina Quirós, arqueóloga y responsable del departamento técnico del patrimonio artístico 

Ermita de Nuestra Señora del Castillo y restos del mismo.

Del Castillo medieval apenas se conservan restos visibles, salvo algunos lienzos de muralla y dos torres defensivas. Su origen se remonta a época almohade (1ª mitad de s. XIII), con importantes reformas y reconstrucciones durante los siglos XIV y XV, tras la Reconquista cristiana.

En la que fue plaza de armas se ubica la Ermita de Nuestra Señora del Castillo (2ª mitad s. XIV), uno de los principales exponentes de la arquitectura mudéjar en la ciudad. La combinación de elementos de ascendencia gótica, mudéjar y barroca, hacen de ella una obra singular, declarada BIC y que alberga a la Patrona de Lebrija, la Virgen del Castillo, una talla de finales del s. XIV.
Monasterio de la Purísima Concepción.

Quinientos años de historia contemplan el Convento de la Purísima Concepción, religiosas conocidas también como de la orden de las Concepcionistas Franciscanas, fundada por Santa Beatriz de Silva en el año 1489, veintinueve años antes que fuese bendecido este convento. Destaca su iglesia renacentista, su portada de estilo manierista y la espadaña formada por un solo cuerpo y tres vanos.
Muy significativos son los fuertes arbotantes exteriores que cruzan por encima del contiguo Callejón de las Monjas para soportar la presión de su bóveda y que hermosean el entorno. 
En el interior se conservan retablos y tallas de consideración y un púlpito de hierro forjado, casi todo perteneciente al estilo barroco. Destacó José María Calderón, Técnico Municipal de Cultura, la imagen de la Virgen de la Sede también llamada del Refectorio, debido a que presidía dicha estancia del Convento, ocupando un sitial de madera en la propia mesa donde comían las monjas. Esta interesante escultura de madera policromada representa a la Virgen María sentada, sujetando con su mano izquierda al Niño Jesús que está de pie sobre su rodilla y con la mano derecha sostiene una fruta.  
Las hermanas Concepcionistas mantienen la tradición de elaborar repostería casera, sobresalen los roscos, las tortas de aceite y los dulces elaborados principalmente con almendras y azúcar, muy significativos son los corderos que se hacen por encargo especialmente en Semana Santa y Navidad. 
 Iglesia de Santa María de la Oliva

Fue construida durante la segunda mitad del s. XIII, en tiempos de Alfonso X el Sabio. Se combinan varios estilos artísticos, originado por reformas y ampliaciones posteriores. Conserva parte del primitivo templo mudéjar. La obra de cantería es fundamentalmente renacentista, destacando el crucero, la capilla mayor, la capilla de Vela y, en especial, la sacristía. El retablo mayor sobresale como obra maestra del barroco realizado por Alonso Cano. La torre llamada “la Giraldilla”, es una de las interpretaciones más logradas de la Giralda de Sevilla. Los lebrijanos se identifican con ella, al punto que cuando regresan después de un viaje y divisan desde lejos la esbelta torre, sienten como si le diera la bienvenida a casa. 
Ayuntamiento y proyecto Año cultural Nebrija 2022.

Acompañados por José María Calderón, entramos en el Ayuntamiento de Lebrija, explicándonos en el lugar que se ha constituido la comisión para la conmemoración del V Centenario de la muerte del célebre humanista y gramático, Elio Antonio de Nebrija (2022).
A él se debe la primera Gramática sobre la lengua castellana (1492), que fue la primera normativa de una lengua romance. Entre otras aportaciones destacan sus Introductiones latinae (1481), sus diccionarios latín-español (1492), español-latín (1495) y su participación en la Biblia Políglota Complutense (1514).
ARTESANIA- ALFARERÍA

Tenía un vago recuerdo de Lebrija de la época que la familia recorríamos la provincia de Cádiz y otros lugares no muy lejanos de nuestra Andalucía. Quizás por la edad que tenía entonces, la alfarería era la única imagen clara que tenía de aquella visita, creo que debido a la cadencia y al movimiento del torno, además de las manos del artesano dándole forma al barro y del que no podía apartar la mirada. 
Así que me pareció volver al pasado cuando nos llevaron a ver trabajar a Juan Sebastián López. Nos disgustó enterarnos que, en la conocida ciudad de alfareros, solo queda él ejerciendo el oficio. Nos comentó que el problema es que no permiten contratar a un aprendiz, como se hacía antes y claro, si no hay quien aprenda el oficio, dejará de existir. La esperanza está si algunos de sus hijos, un chico de nueve años o la pequeñita de tres, quieran seguir la tradición familiar, pero aún son pequeños para decidir. A nosotros nos parecería muy apropiado que estas artesanías y muchas otras que forman parte de nuestras tradiciones y cultura fuesen apoyadas y protegidas por las administraciones, preservando aspectos antropológicos del comportamiento de la sociedad, pudiendo activar fórmulas para que no se terminen con estos interesantes y hermosos oficios.
En la localidad se dan otras importantes artesanías como la forja, guarnicionería, carruajes o especialistas en madera, que quedan pendiente para otra próxima visita. 

Alojamiento en la ciudad:

Llegado este momento de la lectura, esperamos estéis deseando ir a conocer estos hermosos lugares y conste que todavía queda una parte esencial y atractiva para los visitantes: la gastronomía. No hemos hablado hasta ahora para dejarla en un capítulo único, por nuestra vocación, por dedicarle una atención especial, por ser una materia muy sugestiva para los viajeros, además de no extendernos demasiado en la entrada.  

Antes de finalizar, informar que en la ciudad de Lebrija hay distintas formas de hospedarse, aquí vamos a contar nuestras experiencias. Un grupo estuvimos alojados en LB Lebrija Hotel, situado en Avenida Juan Peña El Lebrijano nº 10, teléfono 955 97 22 55. Un hotel de dos estrellas, moderno, cómodo y muy bien atendido por su propietario Jesús Moreno y el personal que allí trabaja.

Otros compañeros pernoctaron en el Hotel Barrio Nuevo en la calle Céspedes, nº 3, en pleno centro de Lebrija. Igualmente se mostraron muy contentos tanto por las habitaciones bien equipadas como por la atención recibida. 

Consideramos suficiente información para desplazarse y disfrutar Lebrija. Muy pronto tendréis la segunda parte que completará el más que justificado viaje.

miércoles, 8 de abril de 2020

EMPANADILLAS DE ROPA VIEJA, PISTO, PIÑONES Y NARANJA CONFITADA.


El 29 de marzo atendiendo la convocatoria del I Concurso Mundial de Relleno de Empanadilla Confinada, realizada por nuestro ínclito amigo Pepe Monforte Ariza, presenté las Empanadillas de queso cremoso, gambas y pimientos confitados., entendiendo que eran una buena propuesta para poder optar al ansiado trofeo en esta liga de campeones, ahora que el llamado deporte rey, está en un extraño periodo de descanso. En sustitución unas buenas empanadillas bien rellenas pueden ser las reinas de un aperitivo, primer plato o acompañadas de una buena ensalada hasta plato único, que en época de cuarentena no estamos para coger peso, acordaros que luego tenemos que meternos en el bañador. 
Pero, resulta que el “partido” tiene prórroga y hay que seguir “jugando”, así que me fui al frigorífico y mis ojos se fueron hacía el paquete con cinco obleas que quedaron hace unos días, perfectamente sellado y listo para consumir. En casa no se tira nada, nos inculcaron aquello de la cocina de aprovechamiento y lo llevo a rajatabla, porque bien pensado es una pena desechar alimentos aptos para su consumo y además no es tiempo de muchas compras, que como dice mi vecina hay que salir lo sucinto.  
INGREDIENTES EMPLEADOS:

Obleas, como he referido eran poquitas de las que quedaron, pero si quieres hacer la masa en casa no lo dudes y ponte a ello. Por cierto, además de pasar un rato entre harina (por si acaso llama el cartero dos veces) amasar ayuda a pasar el tiempo y relaja.  

Media pechuga de pollo de hacer caldo, si tiene un poco de carne, pues también se aprovecha.  

Pisto o tomates fritos, usé pisto que me había quedado del día anterior.

Cebolla.

Una hoja de laurel.

Un poco de vino blanco, de esta bendita tierra, que según dicen alejan los virus.
Naranja confitada (Tenía unas cuantas tiritas) y pensé esto es los mejor que le viene al relleno, pues con el tiempo que permanecemos en casa, estamos pasando de estar confinados a estar confitados. Y entre los pimientos del otro día y las naranjas, pueden pasar a ser una especialidad de la casa. Además, con estos toques innovadores, transformamos la ropa vieja en ropa de última moda.

Un puñado de piñones, si es de La Breña, mejor que mejor. ¡Esos eran los míos!

AOVE.

Sal.

Nota: Las cantidades del relleno será dependiendo de las empanadillas que vayamos a elaborar.  
VAMOS A PREPARARLAS:

Ponemos la sartén con un poco de aceite y echamos las cebollas cortadas muy menudas y la hoja de laurel. La dejamos a fuego medio con el objeto que se ablanden sin dorarse en exceso. Una vez en su punto le añadimos el pollo y la carne troceada. Dejamos que se rehoguen un poco y agregamos sal, pimienta y un poco de vino, subiendo el fuego hasta que se consuma el exceso de líquido, entonces es el momento de echarle, el pisto o el tomate en su defecto. Como se puede comprobar es una elaboración similar a la ropa vieja.

Mientras tanto cortamos en cuadrados muy pequeñitos la naranja confitada y preparamos los piñones, si queremos darles un tueste ligero, se potenciará el sabor.  
Una vez lista nuestra ropa vieja, la vamos a dejar escurrir en un colador para que no tenga líquido que pueden estropear el relleno y el aspecto de la empanadilla.

Preparamos las obleas, dejándola encima del papel parafinado que nos facilitará a doblarlas con mayor precisión. Ayudados con una cuchara pequeña colocamos el relleno y repartimos en cada una, unos trocitos de la naranja confitada y unos cuantos piñones.  

Doblamos las empanadillas, retiramos el papel de la parte superior y sellamos con un tenedor haciendo presión.   
Para terminar, como comentamos en la receta anterior se pueden freír en abundante aceite hasta que estén doradas o bien batir un huevo y ayudados de una brocha de cocina pintarlas por la superficie. Mientras tanto calentamos el horno y luego las introducimos en una placa, colocándolas sobre papel de horno y las dejamos hasta que obtengan un bonito color dorado.  

Si se fríen, debemos colocarlas en papel absorbente para evitar el exceso de grasa, antes de servirlas. Prácticamente quedan bastante secas.  

SUGERENCIAS:

Si no tenemos naranjas confitadas, está el recurso de comprar en una pastelería (cuando sea posible) suelen conservarse bien por un tiempo. De todas formas, aconsejamos probéis las caseras que son excelentes.

Si os sobra relleno será estupendo, pues podéis probar una tortilla que os va a sorprender gratamente. No he puesto la imagen, porque cuando me di cuenta ya me había comido la mitad. ¡Oh! Prometo hacerla otro día y subir la fotografía.

¡No dejéis de hacer ambas cosas!